sábado, 27 de fevereiro de 2016

Viales de Gondomar y Tui incorporan guardarraíles seguros para moteros

La Xunta instala las nuevas protecciones en el Alto de San Antoniño y en Nigrán
La Xunta ha iniciado la ampliación de los sistemas de protección para motocicletas por dos carreteras del sur gallego. Tanto en la PO-340, entre Gondomar y Tui, como en la PO-332, de Nigrán a Vincios, el cambio ya es notable. El objetivo es atajar la sangría de amputaciones y otras graves consecuencias derivadas de la fatalidad de tener accidentes y chocar contra vallas supuestamente protectoras pero que actúan como cuchillas, denuncian los moteros.
Se trata de los sistemas SPM nivel 1 clase 70, explicó ayer sobre el terreno May Aguilar, miembro de la plataforma Stop Guardarraíles, «los de máximo nivel de protección». «Los tramos más peligrosos de estas dos carreteras son los primeros en los que ha actuado la Xunta», tras la reunión que mantuvo el colectivo con responsables autonómicos el año pasado y en la que arrancaron el compromiso.
Cualquiera puede darse cuenta del cambio visualmente. Entre los kilómetros 1 y 13 del vial que une Tui y Gondomar, uno de los más transitados de la zona tanto por moteros como ciclistas, en casi todos los guardarraíles en curva se nota una parte mucho más nueva que se le ha añadido. Se trata de una segunda banda metálica a ras del suelo. Esta protección extra hace que los motoristas no lleguen a impactar contra las patas de soporte, que es la que hace el temido efecto cuchilla, ni colarse por debajo.
Son solo algunos tramos pero la iniciativa ha causado gran satisfacción porque apunta a que se conseguirá el compromiso de llegar a cambiar toda la red de carreteras y que este sistema se implementará en todas las obras nuevas. Instalar estos protectores, confirma May Aguilar, solo supone un 1 % del valor total de cualquier infraestructura nueva mientras que las vallas pueden costar vidas.
Testimonios
«Yo tuve un accidente en esta carretera el año pasado subiendo hacia Gondomar. Se me cruzó un animal, derrapé y salí volando», recuerda Bernabé Pérez, un motero habitual de la zona. «Me salvó que pasé por encima del guardarraíl, si hubiera ido por abajo estaría muerto», sostiene. Rubén Cabaleiro también sufrió un siniestro en la PO-340 el año pasado y lo tiene claro: «Derrapé porque pasé por una zona donde había una macha de aceite, en el Alto de San Antoniño. Si llega a haber un guardarraíl me quedo allí». «Los guardarraíles son guillotinas, yo prefiero caerme por un terraplén y romperme una pierna antes que impactar contra uno sin protección», insiste otro de los moteros que ayer disfrutaron de una salida por el Alto de San Cosme.
Desde la plataforma Stop Guardarraíles recuerdan que el precio no puede ser nunca una excusa «En estas dos carreteras se van a invertir 60.000 euros, el metro lineal ya colocado cuesta alrededor de 25 euros», señala Aguilar. Por delante restan los otros 17.500 kilómetros de red viaria de la Xunta y los de titularidad de Fomento, que aún no se ha concienciado, afirman. De hecho, advierten que «los guardarraíles de las carretera nueva entre Goián y A Guarda son cuchillos, como en el puente sobre el Tamuxe, no se puede entender».
Los guardarraíles son armas contra moteros, peligrosas para cualquier usuario de la vía, abundan en el colectivo. Especialmente para los ciclistas. Recuerdan que la carretera que une Gondomar con Tui suma muchos factores negativos, como la irrupción de animales en la calzada, peatones circulando por arcenes sin aceras y una niebla que reduce considerablemente la visibilidad. En el capítulo de asignaturas pendientes, además de instalar todos los guardarraíles con este sistema, utilizar pintura antideslizante en la señalización de las carreteras.
La implementación de los nuevos protectores conlleva también la supresión «de las colas de pez, que son las puntas no menos peligrosas en las que rematan», apunta May Aguilar, la joven viguesa impulsora de la campaña en la plataforma Change.org, que ya supera las 128.000 firmas a favor de la supresión de los guardarraíles tradicionales.
in La Voz de Galicia